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viernes, 3 de junio de 2016

Roger Wolfe quiere vivir en Almería


Un coche se paró en la entrada de un frenazo. Bajó una niña de unos catorce años, la madre, alguien que parecía el hermano. Entraron en la sala de espera. La niña gritaba y se sacudía como poseída por el baile de San Vito. Luego se puso a vomitar. En medio de la sala. Jadeaba y vomitaba, y luego se estampó de bruces en el suelo. El hermano y la madre la agarraron, y el ATS los cogió a los tres y se los llevó de allí. Seguía teniendo la misma cara de asco, sólo que un poco más despejada esta vez. Como en guardia, no le fueran a vomitar encima a él también.

«Oras en la vida» (Oras en la vida, 2016)


miércoles, 25 de mayo de 2016

Oras en la vida: ROGER WOLFE

BREAKING NEWS:

¡HA VUELTO; ROGER WOLFE HA VUELTO! 


Llegan las horas, las oras (sin hache), lo nuevo del lobo, de Mr. Wolfe, el lobo solitario.  Oras en la vida», un conjunto de descarnadas narraciones a camino entre el «ensayo-ficción» y el relato. Que no se les atragante. Bon appétit! 


El año de Nuestro Señor de 1992, la madre de todos los descubrimientos, irguió para mí su malcarado rostro entre las espesas y nada melifluas brumas de la Cuenca del Nalón, y me pilló por mi parte con la jeta típicamente sonada y pastosa de un uno de enero con media resaca encima porque la moña de la noche anterior había sido eso, una media moña, tras caer víctima forzosa del habitual desaguisado gastronómico entre gintonics y cervezas, mayonesa y demás poliinsaturados potingues cortados antes de hora y en la cama, noqueado, a las once y media. En cualquier caso, hace nueve años que no salgo en Nochevieja, la noche más auténticamente indigerible del calendario, la noche de los muertos vivientes y los vivos en parihuelas, noche de borrachera programada y colocazo por decreto, de sobredosis de polvo de ladrillo y de gilipollez, noche de esperpentos de doméstico folclore en que se suelta el pelo hasta la abuela, noche de aficionados convirtiendo en siniestro total el coche de papá en la primera farola, de púberes canéforas perdiendo los canastos y los hímenes a manos de descerebrados eunucos en los portales de las guarderías, noche de traje y vestido de casamiento hortera y cíñase usted los huevos de corbata…

ROGER WOLFE