lunes, 5 de octubre de 2026

Lanzarote: el inventario de Dios: ANTONIO CRUZ ROMERO

Ocho poemas escritos al borde del Atlántico, entre la lava y el mar, entre la luz y la ceniza. El Lanzarote de Antonio Cruz aparece aquí como un territorio que no se deja recorrer sin ser transformado: una isla nacida del fuego, donde la piedra guarda memoria y el paisaje parece anterior a los hombres. 

Estos versos son un inventario imposible: el de aquello que permanece cuando todo parece haber sido reducido a materia, silencio y horizonte. Un viaje por una isla que es al mismo tiempo un viaje interior, allí donde la naturaleza, después de Dios, todavía conserva la capacidad de crear y destruir. 

Lanzarote: el inventario de Dios es la memoria poética de un viaje y, al mismo tiempo, el intento de nombrar aquello que paradójicamente no puede inventariarse.


Lanzarote: el inventario de Dios, ANTONIO CRUZ ROMERO
Ravenswood Books editorial, 2026. 
Fotografías de cubierta e interior: Eva M. Gómez


TELAMON

DESFILAN junto a su tumba los náufragos, 
pues sigue flotando sobre el agua su fantasmal figura. 

De él sólo queda un esqueleto de costillas oxidadas, 
el hogar de peces y cangrejos, las lapas contra el casco 
y el mástil de popa, erguido, desafiando el viento costero. 

Tuvo otros nombres, otra vida y otros mares 
y, sin embargo, su destino estaba marcado: 
que habría una tempestad la última noche de octubre, 
que sería su último viaje, truncando la ruta de los mapas, 
que quedaría varado como símbolo de todo naufragio.

martes, 14 de julio de 2026

Revista Atonaal #11. Finnegans Wake: impresiones y re-creaciones en torno a riverrun

Nos hemos reunido aquí, en una suerte de misa pagana, un grupo de locos joyceanos —que acaso sea el más claro ejemplo de pleonasmo— con el fin de interpretar, de la manera más libre y personal posible, el introitus —que tampoco es tal— de Finnegans Wake, la novela más enigmática y compleja de la historia de la literatura.




Revista Atonaal #11. Finnegans Wake: impresiones y re-creaciones en torno a riverrun.

lunes, 2 de marzo de 2026

Opio & Perestroika. Una antología poética: DELPHINE LECOMPTE

Delphine Lecompte es una poeta y novelista flamenca, nacida en Gante en 1978. Reside en Brujas y es una prolífica autora que ha publicado hasta la fecha ocho poemarios, varias novelas y libros de relatos, obras que le han valido importantes premios literarios en lengua neerlandesa.


La poesía de Delphine Lecompte se reviste de una naturaleza cruda, introspectiva y provocadora, que a menudo combina ternura y brutalidad a través de imágenes ingeniosas, juegos de palabras y elementos surrealistas y asociativos que mezclan lo mundano con lo fantástico. Su estilo es exuberante, salvaje y barroco, con un tono narrativo que evita cualquier tipo de técnica poética, desembocando en composiciones absurdas, excesivas, perversas.

© Jimmy Kets

Polémica y controvertida, su vida personal (la depresión, la difícil relación con sus padres, los internamientos psiquiátricos o sus problemas con el alcohol) le sirve para construir un impresionante cosmos poético tejido por los más bizarros personajes: apicultores incestuosos, atormentados fabricantes de jabón, jardineros pedófilos, balleneros gruñones, malhumorados criadores de galgos, místicos cultivadores de crisantemos, viejos ballesteros o madres inalcanzables, que se dan cita en una suerte de poéticos microrrelatos, protagonistas que forman un nuevo vínculo entre sí, habitando un mundo lleno de ira, locura y surrealismo, pero también de reflexión, enamoramiento y hasta consuelo, que hacen deambular al lector por poemas salvajes y oníricos. 

En palabras de Tom Lanoye, novelista, poeta, guionista y dramaturgo flamenco, Lecompte «debería recibir el Premio Nobel de Literatura dentro de diez años».

ANTONIO CRUZ ROMERO


Opio & Perestroika. Una antología poética, DELPHINE LECOMPTE 
Ravenswood Books editorial, 2026. 
Edición y traducción de Antonio Cruz Romero. 
Fotografía de cubierta: Eva M. Gómez


MI DIOS VIVE 

En una cueva Tiene bastantes linternas 
Y pan de jengibre para vivir hasta los cien años 
Su presión arterial es demasiado alta 
Pero su hígado está intacto 
Pinta con sus heces 
Ciervos protestando en mi espalda. 

Mi padre vive en una ciudad 
Con su tercera mujer que tiene reuma 
Y profesa la santidad campesina 
Cada martes por la noche beben calvados 
Con un pintor de naufragios picado de viruela 
Y la mujer japonesa de un caricaturista demente. 

En la cueva el dios se llama Koen 
Tiene bastantes cuerdas 
Para cazar animales salvajes 
O cometer estrangulamiento sexual 
Despelleja una liebre 
Y yo desuello un trocito 
Hago una pregunta La respuesta es «¡No!» 

Mi padre nunca ha sido un dios 
En sus noches de treinta años fue un paria 
Calmó con incomodidad a su hija paria 
Ella rompió sus cuerdas 
Él cortó el cepillo del tiempo
 En la despensa vacía.