lunes, 5 de octubre de 2026

Lanzarote: el inventario de Dios: ANTONIO CRUZ ROMERO

Ocho poemas escritos al borde del Atlántico, entre la lava y el mar, entre la luz y la ceniza. El Lanzarote de Antonio Cruz aparece aquí como un territorio que no se deja recorrer sin ser transformado: una isla nacida del fuego, donde la piedra guarda memoria y el paisaje parece anterior a los hombres. 

Estos versos son un inventario imposible: el de aquello que permanece cuando todo parece haber sido reducido a materia, silencio y horizonte. Un viaje por una isla que es al mismo tiempo un viaje interior, allí donde la naturaleza, después de Dios, todavía conserva la capacidad de crear y destruir. 

Lanzarote: el inventario de Dios es la memoria poética de un viaje y, al mismo tiempo, el intento de nombrar aquello que paradójicamente no puede inventariarse.


Lanzarote: el inventario de Dios, ANTONIO CRUZ ROMERO
Ravenswood Books editorial, 2026. 
Fotografías de cubierta e interior: Eva M. Gómez


TELAMON

DESFILAN junto a su tumba los náufragos, 
pues sigue flotando sobre el agua su fantasmal figura. 

De él sólo queda un esqueleto de costillas oxidadas, 
el hogar de peces y cangrejos, las lapas contra el casco 
y el mástil de popa, erguido, desafiando el viento costero. 

Tuvo otros nombres, otra vida y otros mares 
y, sin embargo, su destino estaba marcado: 
que habría una tempestad la última noche de octubre, 
que sería su último viaje, truncando la ruta de los mapas, 
que quedaría varado como símbolo de todo naufragio.